Este jueves, a través del decreto 964/2024, Gobierno nacional oficializó la intervención de la Casa de Moneda, organismo encargado de la emisión de los billetes de curso legal, por un periodo de 180 días, a partir del 1° de noviembre de 2024. Se designó como interventor al abogado Pedro Daniel Cavagnaro.
La decisión del Ejecutivo había sido anunciada hace unos días atrás por el vocero presidencial, Manuel Adorni, en el marco del plan de reducir el Estado. Entre las disposiciones se encuentra dar de baja los contratos de impresión de billetes que el Banco Central (BCRA).
La medida, que se hizo oficial en la madrugada del jueves mediante el decreto publicado en el Boletín Oficial, el Poder Ejecutivo dispuso la intervención de la Sociedad del Estado “Casa de Moneda”. “Dispónese la intervención de la SOCIEDAD DEL ESTADO “CASA DE MONEDA” por el plazo de CIENTO OCHENTA (180) días corridos a partir del 1° de noviembre de 2024”, indica el documento.
Además, se destaca que el objeto es “optimizar las actividades que actualmente desarrolla” la Casa de Moneda y señalan que “resulta imprescindible iniciar el proceso que culminará con la transformación y actualización de su objeto social”.
Y detalla que la transformación “además de cumplir con el mandato legal, busca reflejar la actual estrategia empresarial, la identidad corporativa y el posicionamiento en el mercado, contribuyendo así a una mayor coherencia y reconocimiento por parte de sus clientes, de sus socios y del público en general”.
En tanto, se designó como interventor “a partir del 1° de noviembre de 2024” a Pedro Daniel Cavagnaro, quien “tendrá las facultades que el Estatuto de la empresa intervenida le confiere al Directorio y/o a su Presidente y, especialmente, las establecidas en el presente decreto”.
En ese sentido, tal como había adelantado el vocero se resolvió dar de baja los contratos para la producción de billetes de $1.000 y $2.000 que estaban en marcha con la Casa de Moneda porque aseguró que “la emisión de billetes de baja denominación no tiene ningún sentido en lo que respecta a la relación costo/beneficio”.
Por último, otro de las razones por las cuáles se tomó esta decisión es que “se usan cada vez las billeteras virtuales y el pago electrónico, por lo que no tiene mucho sentido seguir con ese nivel de ineficiencia en la impresión de billetes”.
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