El diputado provincial de Juntos por el Cambio, Ernesto Blasco, analizó la reunión de la Comisión de Agricultura con productores y filiales de la Federación Agraria. Señaló que “la burocracia hace que los fondos no lleguen a tiempo y forma” y advirtió que “los pequeños y medianos productores ya no existen más” en muchas zonas del Chaco.
El diputado provincial de Juntos por el Cambio, Ernesto Blasco, se refirió en radio La Red al encuentro mantenido en el marco de la Comisión de Agricultura de la Legislatura chaqueña, donde participaron representantes de la Federación Agraria Filial Chaco y productores rurales.
“En la Comisión de Agricultura hemos recibido a los productores que integran la Federación Agraria del Chaco”, relató Blasco sobre la jornada del martes en la que estuvieron presentes filiales de Sáenz Peña, Corzuela y La Tigra, además de productores del interior.
Uno de los ejes fue la situación generada por la sequía. “Ellos muy preocupados porque hay una ley de emergencia nacional y a la cual el gobierno del Chaco había establecido el decreto que hace disparador para que, por la sequía, la Nación articule los medios necesarios para mandar fondos al Chaco para los productores que tienen certificado de emergencia, que han perdido el 50% de la producción”, explicó.
Sin embargo, remarcó que “la burocracia hace que los fondos no lleguen a tiempo y forma, pero está todo gestionado por parte del gobierno provincial y desde la Nación se demoran más”.
Blasco describió las consecuencias visibles de la crisis. “Basta con salir a alrededor de Sáenz Peña y darse cuenta que los campos están vacíos, que los pequeños productores y medianos productores, de 100 hectáreas, no existen más. Son las personas ya de edad que se están quedando y los campos se están vaciando. La rentabilidad es negativa por los costos que hay para la hacienda”, señaló.
Agregó que “muchos están viviendo del arrendamiento y hay gente que va acumulando campos y hectáreas para sembrar hasta llegar a un volumen de espacio bastante importante que le permita tener una rentabilidad. Esto parte de la destrucción del sistema que tuvimos”.
En ese punto, recordó la tradición cooperativista en la provincia. “Teníamos un sistema perfecto que lo habían creado nuestros abuelos acá, que no sabían leer ni escribir, se juntaban entre varios productores y vendían juntos a través de esa cooperativa. Una de las cosas clave que tiene la cooperativa es que no pagan impuestos a las ganancias y eso es muy importante”, expresó.
“Nuestros abuelos crearon la Unión de Cooperativas Agrícolas, que conocemos como UCAL, que ahora utilizamos todo ese predio para hacer una fiesta del algodón que no existe. Se están sembrando grandes espacios en el sudeste chaqueño o en el límite con Santa Fe, pero realmente la producción de algodón no existe en nuestra zona”, planteó.
En relación al presente, Blasco advirtió que “quedamos con una sola desmotadora privada, cuando éramos la ciudad que más desmotadora tenía y la provincia que tenía más operativas. Eso se perdió básicamente por el cambio en los valores humanos que teníamos. Las cooperativas se fueron cerrando un poco por la cantidad de juicios laborales que tuvieron que afrontar y también por el abandono de los socios”.
Al analizar la orientación productiva, señaló que “se fue mirando a la soja en el gobierno de Menem, sobre todo porque tuvo una demanda mundial muy grande debido a que China tiene una población de 1400 millones de habitantes y la soja es un producto primario para producir carne de cerdo, que es la forma que alimentan a gran parte de su población”.
Sin embargo, dijo que las condiciones son desfavorables para el Chaco. “El tema es que el Chaco está alejado de los puertos de carga, entonces tiene un costo adicional muy importante que es el de flete”, explicó. “Cuando estaba el presidente Menem, que explotaba el tema de la soja, no había retenciones. Entonces el productor chaqueño solamente tenía que afrontar el flete. Hoy tiene que afrontar el flete más el 30% de retenciones sobre el precio de la soja, con una soja deprimida en 300 dólares. En un momento, en el gobierno de Kirchner llegó a 700 dólares y ahí era rentable. El productor chaqueño otra vez quedó fuera del sistema, el pequeño productor”, sostuvo.
En contraste, afirmó que “el gran productor, de 5000 hectáreas para arriba, con el 6% que gane ya es un volumen importantísimo de dinero en la ganancia, pero el nuestro, por el 6%, no le sirve”.
Blasco recordó además proyectos de infraestructura inconclusos. “Claramente estábamos enfocados en el tren de carga para que el productor chaqueño tenga flete corto en los puertos secos, iban a tener el mismo precio que depositados en el puerto de Rosario. Sobre todo exigir en este tipo de inversiones público-privadas que se industrialice el 20 o el 30% de la producción, para hacer aceite de soja o derivados. Entonces podías dar mano de obra también a través de la industria en la zona. Eso ya quedó en la historia”, expresó.
Advirtió que la gestión de gobierno actual “se va a privatizar el ferrocarril y seguramente las grandes empresas que ya funcionan en la zona se van a hacer cargo y van a usufructuar del esfuerzo de todos los argentinos, porque ese tren lo pagamos entre todos”.
“Lo importante ahora y, si se logra la estabilidad económica, es sacar las retenciones de la soja para que nuestro productor pueda ser competitivo”, concluyó.
