El anuncio realizado por el gobernador Leandro Zdero en Sáenz Peña sobre la construcción del ala pediátrica en el Hospital 4 de Junio no es solo una noticia de infraestructura; es un cambio de paradigma en la política sanitaria del Chaco.
Durante décadas, el sistema de salud provincial funcionó bajo una lógica “centralista”: ante cualquier complicación pediátrica, la respuesta era casi siempre el traslado hacia Resistencia. Para una familia del interior, una derivación no es solo una cuestión médica; implica desarraigo, gastos de traslado y la angustia de estar lejos de casa en los momentos más difíciles.
La descentralización como bandera Invertir 6.000 millones de pesos en un centro de referencia como el 4 de Junio es reconocer que Sáenz Peña es el corazón de la provincia y que su hospital debe tener la musculatura necesaria para responder por sí mismo. La descentralización real no se declama, se financia. Y el uso de fondos de FONPLATA para este fin marca una gestión que sabe priorizar el crédito internacional en obras que salvan vidas.
Equidad y futuro Priorizar la atención infantil es, en última instancia, priorizar el futuro. Al fortalecer la capacidad operativa de la región centro, se descomprime el Hospital Pediátrico de la capital y se garantiza que un niño de Sáenz Peña, Castelli o Quitilipi tenga las mismas oportunidades de atención que uno que vive a pocas cuadras de la Plaza 25 de Mayo.
En tiempos de recursos escasos, poner el foco en la salud pública infantil y en la conectividad urbana demuestra una visión integral: una ciudad mejor pavimentada es una ciudad más accesible, pero un hospital equipado es una comunidad más segura.
