No hay bolsillo que aguante, ni paciencia que resista. El anuncio de una nueva suba en el peaje de Makallé y el Puente interprovincial, no es solo una noticia económica; es una falta de respeto al usuario.
Como ya hemos advertido anteriormente, la Ruta Nacional 16 —columna vertebral del Mercosur y motor del Chaco— atraviesa un estado de abandono alarmante. Pozos que son “trampas mortales”, ondulaciones que parecen dunas de asfalto y una señalización deficiente son el paisaje cotidiano de quienes viajan de Sáenz Peña a Resistencia.
Pagar mil quinientos pesos ($1.500) por tramo no garantiza seguridad. A esto se suma la decisión incomprensible de quitar el beneficio al TelePASE, castigando al usuario frecuente que ya viene golpeado por los costos de combustible y neumáticos (que dicho sea de paso) se rompen cada vez más seguido por el estado deplorable de la ruta.
La consulta pública está abierta, pero el veredicto de la calle es claro: antes de discutir tarifas, Vialidad Nacional y la concesionaria, deberían debatir cómo van a tapar los pozos que ponen en riesgo la vida de todos los que utilizan esta vía de comunicación clave todos los días.
Es verdaderamente una trampa mortal para todos los conductores de vehículos, transitar por la Ruta Nacional 16 y nadie se hace responsable de buscar una solución, como si la vida de quienes transitan por esta carretera no valiera nada. Es indispensable y urgente invertir en la reparación de esta carretera, para no seguir padeciendo siniestros cada vez más graves y trágicos.
