Hay nombres que están escritos en el barro y el esfuerzo de nuestra tierra mucho antes de llegar a los carteles de las esquinas. El de Ramón Aznar Sánchez es uno de ellos. En la tarde de este miércoles, la Municipalidad oficializó la imposición de su nombre a la prolongación de la calle 51, desde la Ruta 95 hacia el este, en un reconocimiento que fue celebrado por toda la comunidad productora.
El acto, encabezado por el intendente Bruno Cipolini, el diputado nacional Gerardo Cipolini y el ministro de la Producción Oscar Dudik, no fue solo una formalidad institucional, sino un viaje a las raíces de “La Termal”.

De peón rural a ciudadano distinguido
La historia de Don Ramón es el fiel reflejo del sueño del inmigrante y el colono chaqueño:
- El inicio: Llegó a Sáenz Peña en 1918. Trabajó como peón rural durante cuatro años antes de probar suerte en Pampa del Infierno.
- El regreso: En 1930, con ayuda familiar, compró su propio lote. Era un campo “infestado de gramilla y cadillo” que limpió con un sacrificio que hoy parece de leyenda.
- El reconocimiento nacional: Ya en 1935, el Ministerio de Agricultura de la Nación lo premió con un diploma y una estatua de bronce por su labor como labriego.

El hombre que abrió caminos
La elección de la calle 51 no es casual. Fue el propio Aznar Sánchez quien, allá por 1930, gestionó y trabajó personalmente en la apertura de esa vía que hoy une a los vecinos de Colonia Rivadavia con la ciudad. En aquellos tiempos, la reparación de los caminos se hacía con pala de buey y esfuerzo comunitario.
“Mi bisabuelo fue un propulsor del desarrollo, alguien que entendía que sin caminos no hay progreso”, recordó emocionado su bisnieto, Alexis Aznar, durante el acto. También estuvieron presentes su hijo, Carlos Aznar, y autoridades del Concejo Deliberante, quienes destacaron su paso por la Cooperativa “El Progreso” y la Escuela N° 64.
Hoy, quienes transiten por la calle 51 hacia el este, ya no verán solo una arteria vial, sino el legado de un hombre que dedicó su vida a que el Chaco sea, verdaderamente, una tierra de oportunidades.
