El subsecretario de Acción Social, Germán Arriola, brindó detalles sobre esta transformación durante una visita al centro del Barrio Sáenz Peña.
De la asistencia a la formación
Bajo el lineamiento del Ejecutivo municipal, estos espacios de contención comunitaria han sumado a su rutina diaria clases de yoga, taekwondo y danzas urbanas. El objetivo, según explicó Arriola, es convertir los lugares de alimentación en verdaderos centros de formación y esparcimiento para los niños y vecinos de cada zona.
“Si bien el asistencialismo alimentario es muy bueno, ahora hemos llevado esta propuesta de talleres para que los comedores sean lugares de formación”, señaló el funcionario, destacando que estas actividades comenzaron a funcionar con una gran aceptación y concurrencia.
Un trabajo integral en los barrios
El comedor del Barrio Sáenz Peña, coordinado por Graciela Chábal, es un claro ejemplo del impacto social de estas políticas. Con 12 años de trayectoria, actualmente brinda asistencia a 80 familias, lo que representa un promedio de 300 platos de comida y raciones de leche diarias.
Sin embargo, la intervención municipal no se limita a la comida y el deporte:
- Seguimiento Profesional: A través de trabajadores sociales, se realiza un seguimiento de las familias mediante legajos detallados para identificar necesidades específicas.
- Articulación de Áreas: Se trabaja en conjunto con la UPI y áreas de consumos problemáticos cuando se detectan situaciones de vulnerabilidad en los niños o sus entornos.
- Mejoras Edilicias: El municipio ha colaborado con infraestructura, como la construcción de galerías y la provisión de mobiliario, para garantizar que los talleres se dicten en espacios cómodos y adecuados.
“Una vez que está la comodidad con los techitos, las mesas y los bancos, empezamos a mandar a los profesionales”, concluyó Arriola, reafirmando el compromiso de seguir fortaleciendo estos 180 puntos de encuentro que funcionan en toda la ciudad.
