El objetivo central es derribar las barreras de acceso y pasar de un modelo donde el paciente “busca” al sistema, a uno donde el Estado esté al servicio de la necesidad del ciudadano.
En esta etapa inicial, los equipos técnicos trabajan con los hospitales Perrando y Pediátrico, además de centros de salud estratégicos como los de Villa Libertad, Barranqueras y Fontana. El diagnóstico previo detectó que la apertura de agendas con escasa antelación generaba una saturación que solo trasladaba el problema de la vereda a la pantalla.
Un cambio de paradigma
El ministro de Salud, Sergio Rodríguez, fue tajante sobre la situación actual: “Las agendas que se abrían el día anterior generaban una ‘cola digital’ que no resolvía el fondo del asunto. Necesitamos un sistema previsible y amigable para la gente”.
Por su parte, el subsecretario de Modernización, Federico Valdés, explicó que los ajustes técnicos buscan “achicar la brecha con el ciudadano” mediante una plataforma más eficiente que evite las esperas innecesarias.
Transformación cultural
Rodríguez reconoció que el desafío no es solo técnico, sino también humano: “Implica modificar prácticas muy arraigadas dentro del sistema sanitario. Es un trabajo que requiere tiempo, pero estamos convencidos de que mejorará significativamente la calidad de atención”.
