Este organismo, dependiente de las Naciones Unidas, transformó la cooperación en meteorología, climatología e hidrología en una política de estado a nivel global.
En nuestro país, la adhesión a esta propuesta se formalizó mediante la Ley N° 14.001 el 2 de enero de 1951, consolidando al Servicio Meteorológico Nacional como una herramienta estratégica para el desarrollo.
Ciencia al servicio de la vida
Más allá de los pronósticos diarios que consultamos en nuestros dispositivos, la meteorología cumple un rol crítico en la seguridad y el bienestar. Los sistemas de alerta temprana, junto con los planes de preparación y contingencia, son el primer escudo de defensa para evitar la pérdida de vidas ante desastres naturales.
En ciudades como Sáenz Peña, donde el factor climático incide directamente en la producción agrícola y la vida urbana, contar con información precisa y confiable resulta fundamental para la toma de decisiones, desde la siembra hasta el mantenimiento de la infraestructura ciudadana.
