Barcelona tuvo su domingo soñado. Real Madrid cerró su semana más dolorosa. El choque de polos que se preveía se dio completamente en un partido en el que el conjunto culé, ante su gente, rompió con un 2-0 en los primeros 17 minutos de juego y que terminó consagrándolo campeón de la Liga de España en la cara de su máximo rival, algo que no había ocurrido en la historia. El argentino Franco Mastantuono, que ingresó como suplente en la “Casa Blanca”, terminó pidiendo disculpas al puñado de fanáticos que se acercó hasta el Camp Nou.
Fue la estrella 29 de Liga del conjunto azulgrana, lograda ante un Madrid en depresión que se presentó a la cita con ocho bajas, la última la de Huijsen, quien se sintió indispuesto en el calentamiento.
Los blancos se jugaban la honra, pero el Barça el título, y eso se notó desde el primer minuto. Con un estadio entregado desde el principio, el equipo de Hansi Flick, quien se sentó en el banquillo pocas horas después de conocer el fallecimiento de su padre, pronto despejó la incertidumbre de si hoy sería campeón.
A los 9 minutos, Rashford, que hoy cubría la ausencia del lesionado Lamine Yamal en el extremo derecho, hizo el 1-0 con un golazo de falta desde la frontal. Un disparo que se colaba como un obús por la escuadra derecha de la portería de Courtois, quien reaparecía tras mes y medio sin jugar por una lesión muscular.
Diez minutos después, el cuadro catalán firmaba el segundo en otra obra de arte. La jugada la empezaba Fermín, quien habilitaba a Dani Olmo en el área para que este dejara el balón de espuela a Ferran Torres, que fusilaba al meta visitante.
El clásico prácticamente acababa de arrancar y el Barça ya acariciaba LaLiga. Hasta entonces, el Madrid había exhibido desajustes importantes en la presión y una falta de recursos alarmante para salir con el balón jugado desde atrás.
Pero al conjunto blanco le bastaban un par de zarpazos de contra para poner en jaque la defensa azulgrana. En el primero, Asencio jugó largo para Gonzalo, que ganó la espalda a Cubarsí y Gerard Martín pero remató afuera en su mano a mano con Joan García.
Joan Monfort
El siguiente, que sucedió inmediatamente después, fue un pase de Bellingham que cortó Eric García evitando que Vinicius rematara en el segundo palo.
Fue Rashford quien tuvo el tercero antes de llegar al descanso, en ambos casos se encontró con la manopla de Courtois para enviar el balón a corner.
No cambió mucho el guion tras la reanudación, aunque el partido se enmarañó algo al inicio de una segunda mitad. Aún así, el fútbol del Barça siguió asomando entre broncas para amenazar el arco rival.
Antes de la hora, Ferran pudo sentenciar -si el partido no lo estaba ya- pero Courtois, esta vez con la pierna, de nuevo lo evitó. Y el árbitro anuló, poco después, el descuento de Bellingham por fuera de juego.
Sin Mbappé ni Valverde en el terreno de juego y con Vinicius desconectado del partido en la banda izquierda, la lucidez ofensiva visitante casi siempre la ponía Brahim Díaz.
El Barcelona, en cambio, cada vez más cómodo en los duelos y más solidario en defensa, con Cubarsí, Eric o Gavi apareciendo por todas partes, veía el título cada vez más cerca. Más aún cuando el Camp Nou empezó a botar al grito de ¡Campeones, campeones!
El último cuarto de hora fue una fiesta azulgrana, con el Madrid impotente, sin signo alguno de rebeldía, y el Barça dispuesto a hacer aun más sangre ante el eterno rival. Pudo lograrlo en una doble ocasión de los recién ingresados Raphinha y Lewandowski, pero el marcador ya no se movió ni falta que hizo.
El árbitro Hernández Hernández pitó el final, el público enloqueció y sus jugadores se abrazaron sobre el césped como el prólogo de la celebración que vendría a continuación.
Antes, los futbolistas del Real Madrid aún tuvieron tiempo de felicitar respetuosamente al rival, antes de enfilar, con cara de resignación, el túnel de vestuarios. La Liga de España se acabó con tres jornadas de antelación.
