En una reciente entrevista concedida a Radio La Red 92.9 MHz, la especialista Athina Pantaleff explicó que la clave no solo reside en la condición física, sino en cómo el cerebro procesa la información visual para ejecutar respuestas rápidas y precisas en el campo de juego.
Más allá de la agudeza visual
Contrario a la creencia popular, el entrenamiento visual no es exclusivo para quienes tienen dificultades en la vista. “No hace falta que ese deportista tenga algo malo”, aclaró Pantaleff, señalando que el objetivo es potenciar las habilidades naturales del sistema visual. Según la experta, la visión es la que permite recibir la información, procesarla y dar una respuesta motriz eficiente.
Grandes figuras del deporte actual, como el piloto de Fórmula 1 Franco Colapinto o los integrantes de la Selección Argentina de fútbol, ya incorporan estas técnicas de entrenamiento neurocognitivo para mejorar sus tiempos de reacción ante estímulos críticos.
Visión periférica y percepción de profundidad: Claves estratégicas
Uno de los puntos más destacados de la entrevista fue la importancia de la visión periférica. Pantaleff detalló que esta habilidad permite a un jugador, por ejemplo de básquet o fútbol, detectar a rivales y compañeros mientras mantiene el foco en el balón. “Si esa visión periférica no funciona correctamente, el jugador debe mover la cabeza, lo que genera una gran pérdida de tiempo que puede definir un partido”.
Asimismo, la percepción de profundidad resulta fundamental para el cálculo de distancias. Esta capacidad es la que permite a un deportista determinar con qué fuerza debe patear una pelota o golpear una bola de pádel para que llegue exactamente a su objetivo.
Coordinación y tecnología aplicada
El proceso es una cadena: la información entra por los ojos, el cerebro la procesa y el cuerpo responde. En este sentido, mejorar la velocidad de procesamiento cerebral garantiza que la coordinación ojo-mano u ojo-pie sea más efectiva.
Para aquellos deportistas que requieren corrección visual, Pantaleff recomendó como primera opción el uso de lentes de contacto, ya que no limitan el campo visual y ofrecen mayor seguridad ante impactos. Como alternativa, existen armazones específicos para deportes diseñados con protecciones especiales para evitar lesiones faciales.
Un beneficio que trasciende el deporte
El entrenamiento visual no solo impacta en profesionales. La especialista subrayó los beneficios para niños en etapa de formación. Al mejorar sus habilidades visuales, los niños no solo rinden mejor en sus disciplinas, sino que también ven favorecida su autoestima y disminuyen la frustración en su vida cotidiana.
Finalmente, Pantaleff hizo un llamado a los clubes y familias a integrar a profesionales de la visión en los equipos de trabajo, al igual que se cuenta con psicólogos o psicopedagogos, para garantizar que los jóvenes deportistas puedan alcanzar su máximo potencial.
