En un contexto global donde la gestión de residuos define el futuro de las ciudades, la Planta de Reciclado de Presidencia Roque Sáenz Peña se consolida como un faro de economía circular en la provincia.
A través de un riguroso proceso que combina esfuerzo físico, técnica ecológica y constancia, se logra una transformación impensada años atrás: convertir los residuos orgánicos verdes de los hogares y los húmedos (aportados por el sector gastronómico) en suelo productivo.

El circuito de la materia orgánica: un trabajo de precisión
El proceso requiere de una intensa labor diaria por parte del personal de la planta y se divide en cuatro etapas perfectamente coordinadas que garantizan un tratamiento limpio y, fundamentalmente, libre de olores:
- Recolección y descarga: Todo comienza en las calles de la ciudad. Los camiones recolectores trasladan el material orgánico (pasto, hojas y descartes húmedos) y lo depositan directamente en la planta de tratamiento.
- Armado e intenso apisonado: El residuo se vuelca dentro de moldes específicos denominados pacas digestoras. Allí, el equipo realiza la tarea más demandante: el apisonado manual y mecánico. Al compactar fuertemente el material se elimina el oxígeno, lo que permite una fermentación anaeróbica controlada y previene la proliferación de plagas o vectores.
- Desmolde y siembra: Una vez logrado el bloque macizo y compactado, se retira la estructura de contención. Sobre estas pacas que quedan firmes en el suelo se planta directamente vegetación seleccionada.
- Maduración y riego: Con un esquema de riego constante todos los días, el tiempo y los microorganismos completan el ciclo biológico. El resultado final es una tierra negra, rica en nutrientes y abono de primer nivel listo para su uso en espacios verdes o huertas.

Un cambio de paradigma urbano
Desde la coordinación del programa destacaron que este método no solo reduce drásticamente el volumen de los residuos que llegan al predio de disposición final, sino que además demuestra el valor económico y ambiental de una correcta gestión selectiva.
“La labor del equipo en la planta es el eslabón final de una cadena que empieza en la casa de cada ciudadano”.
Con el funcionamiento pleno de las pacas digestoras, la ciudad no solo limpia su entorno y optimiza la gestión de los descartes gastronómicos, sino que genera de forma autónoma los recursos para enriquecer el suelo y sembrar su propio futuro sustentable.
