Desde la prevención de patologías graves hasta beneficios “anti-age”, los expertos instan a considerar los lentes de sol como un elemento de salud y no solo un accesorio de moda.
A menudo se asocia el uso de anteojos de sol exclusivamente con las vacaciones, la playa o las tardes de verano. Sin embargo, en diálogo con el equipo de Radio La Red, la experta Athina Pantaleff subrayó que la protección ocular debe ser constante durante todo el año, al igual que sucede con el protector solar para la piel.
La amenaza invisible: Radiación UV en invierno
Aunque la intensidad del sol pueda parecer menor durante el invierno, la radiación ultravioleta (UV) sigue presente y puede causar daños significativos. Según explicó Pantaleff, los días nublados o con “resolana” pueden ser especialmente engañosos.
Un dato clave que destacó la especialista es el funcionamiento de la pupila. Ante la falta de luz intensa o cuando usamos lentes oscuros de baja calidad, la pupila se dilata para permitir el ingreso de más luz. Si el anteojo no cuenta con el filtro UV adecuado (UV400), este mecanismo natural permite que entre una mayor cantidad de radiación dañina a las estructuras internas del ojo, provocando un daño incluso superior al de no usar nada.
Salud y prevención: Mucho más que estética
El uso de lentes de sol certificados no solo busca comodidad, sino prevenir patologías a largo plazo. Entre los riesgos de una exposición prolongada sin protección se encuentran:
- Envejecimiento prematuro de las estructuras oculares.
- Cataratas tempranas.
- Terigión o pingécula: Aparición de carnosidades en la parte blanca del ojo, muy comunes en zonas con alta exposición solar, viento y tierra.
Además, la experta mencionó un beneficio adicional: el efecto “anti-age”. Al usar lentes de sol, evitamos el acto reflejo de “achinar” los ojos para enfocar o protegernos de la luz, lo que ayuda a prevenir la formación temprana de las líneas de expresión conocidas como “patas de gallo”.
La importancia de los niños y el asesoramiento profesional
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la salud visual infantil. Pantaleff hizo hincapié en que los niños también deben usar anteojos de sol, ya que es fundamental proteger sus estructuras oculares desde edades tempranas.
En este sentido, advirtió firmemente contra la compra de lentes en puestos callejeros, ferias o jugueterías. “El anteojo para sol constituye un elemento de la salud visual”, afirmó, recordando que las ópticas son los únicos locales habilitados por el Ministerio de Salud para su comercialización. Los productos vendidos fuera de estos establecimientos suelen estar fabricados con materiales de baja calidad que presentan aberraciones visuales y no garantizan la protección UV400 necesaria.
Opciones para todos los usuarios
Para quienes requieren corrección visual, la tecnología actual ofrece múltiples soluciones:
- Lentes de sol con graduación: Es posible colocar aumento a los cristales de sol, siempre bajo el asesoramiento de un óptico para elegir el armazón adecuado según el espesor del cristal.
- Cristales fotocromáticos: Lentes que se oscurecen al sol y se aclaran en interiores.
- Clip-ons: Anteojos de receta que incluyen un clip solar magnético o a presión, permitiendo tener “dos lentes en uno” con la protección debida.
Finalmente, la especialista desmitificó que el color del cristal influya en la protección: un lente marrón claro o sepia de óptica protege igual que uno muy oscuro, siempre que cuente con la certificación UV400.
