Según explicó, la combinación de la pérdida del poder adquisitivo, los recortes en las coberturas de obras sociales y la asfixia financiera está poniendo en riesgo tanto la continuidad de los comercios como la salud de los pacientes.
Una caída interanual estrepitosa
A pesar de encontrarse en la temporada alta para el rubro debido al invierno, la actividad no muestra signos de recuperación. Saez señaló que las ventas han caído entre un 20 y un 25% de manera interanual. “Se nota la sequía que hay en la calle por cómo los pacientes buscan otras alternativas y, lamentablemente, hay veces que abandonan sus tratamientos”, advirtió el farmacéutico.
Esta situación se ve agravada por los cambios en el vademécum de obras sociales como PAMI, que ha reducido la cobertura total en aproximadamente un 20 o 25% de las drogas que antes cubría al 100%. Ante este escenario, muchos pacientes optan por esquemas de medicación intermitentes para “estirar” el remedio, una práctica que, según Saez, persiste pese a las advertencias sobre los riesgos para la salud.
Asfixia financiera y cierre de locales
El sector también enfrenta una crisis operativa profunda. Saez detalló que mantener una farmacia unipersonal abierta hoy requiere un costo mínimo de entre 4 y 5 millones de pesos mensuales. Sin embargo, la rentabilidad se ve erosionada por la modalidad de pago de las obras sociales.
“Nosotros financiamos a las obras sociales con nuestra propia espalda”, explicó. Según Saez, los pagos llegan con retrasos de 3 a 5 meses, sin intereses por mora y, en muchos casos, con quitas adicionales. Esta situación ya ha tenido consecuencias concretas en la región: al menos tres farmacias locales debieron cerrar o ser vendidas recientemente al no poder afrontar los gastos de funcionamiento.
Estrategias de supervivencia
Para intentar compensar la caída en la venta de medicamentos, muchas farmacias se han volcado al rubro de perfumería y accesorios. No obstante, Saez aclaró que estos productos son los primeros que la gente recorta cuando la situación económica aprieta, lo que profundiza las complicaciones financieras del “andamiaje” farmacéutico.
Desde los mostradores se busca apoyar a los vecinos mediante cuentas corrientes o financiamiento con tarjetas de crédito para que no interrumpan tratamientos críticos. “Sabemos cómo son las cosas y es por eso que trabajamos prácticamente a pérdida en lo que respecta a la seguridad social”, concluyó el profesional, manteniendo la esperanza de que la situación económica logre estabilizarse en el corto plazo
