El Mundial 2026 ha comenzado con una intensidad que solo el fútbol argentino puede resistir. Desde Orlando, todavía con la adrenalina a flor de piel tras el último encuentro en Atlanta, Enrique “Riki” López compartió su experiencia siguiendo a la Selección Argentina en una charla con Radio La Red 92.9 MHz.
El milagro de Atlanta: “Fueron 10 minutos de infarto”
Argentina venía de un debut complicado y el partido contra Egipto en el Mercedes-Benz Stadium parecía sentenciado cuando el conjunto africano se puso 2-0 arriba. “Sobrevivimos a esos 10 minutos de infarto”, relató Riki, describiendo el silencio que se apoderó de las más de 68.000 personas —en su mayoría argentinos— cuando el segundo gol egipcio golpeó la red.
Sin embargo, la mística de la Scaloneta apareció. “Revivimos con el primero del Cuti, el empate de Messi y el tercero de Enzo; fue pura alegría, llanto, era como estar en casa”, recordó emocionado, comparando la tensión vivida con la final de Qatar. Para López, la clave estuvo en el campo: “Messi fue el técnico dentro de la cancha; cambió de posición y ahí demostró su juego”.
La odisea de conseguir entradas a mejor precio
Los precios de las entradas se han disparado debido al interés global por ver a Lionel Messi. Riki contó que en Miami los tickets arrancaron en 3.500 dólares, bajando luego a 1.500 o 1.800 dólares en la reventa de último minuto.
“En Atlanta esperé hasta último momento. Una entrada que pedían 3.000 la conseguimos a 1.500, pero dos horas antes en el estadio las largaban a 500; me quise morir, pero valió la pena”, confesó sobre la ingeniería financiera que deben hacer los fanáticos.
La situación no es más sencilla con el alojamiento. En la próxima parada, Kansas, los precios de una habitación para dos personas saltaron de 150 a 400 dólares por día debido a la demanda. Como alternativa, Riki y su grupo de 12 amigos planean alquilar una casa por unos 1.000 dólares diarios para abaratar costos.
Argentinos contra el mundo
La convivencia en las tribunas, a diferencia de otros mundiales, es mixta, pero el orden es estricto. “Estados Unidos es complicado; si haces un disturbio te pueden deportar o sacar la visa”, explicó Riki. A pesar de esto, el color argentino es omnipresente: desde banderazos espontáneos hasta cánticos en supermercados y aviones que sorprenden —y a veces molestan— a los locales.
Sobre el clima de rivalidad, López señaló que la Argentina hoy se siente sola contra el resto: “Ahora estamos quedando nosotros contra el mundo. El europeo es reacio con nosotros, no quieren que los superemos en estrellas”. También mencionó la creciente pica con el público colombiano y la frustración de los hinchas egipcios, quienes tras la derrota calificaron el resultado de “robo” y criticaron el arbitraje.
Próximo destino: Kansas
Con la “cábala” de la entrevista radial a cuestas, Riki y sus compañeros ya preparan las tres horas de vuelo hacia Kansas. La esperanza sigue intacta, alimentada por esa “garra sudamericana” que, según el entrevistado, es lo que más sorprende a los rivales. La Scaloneta sigue su marcha, y con ella, miles de argentinos dispuestos a todo por ver, una vez más, la magia del 10.
