A pesar de los esfuerzos del sector comercial mediante promociones agresivas y cuotas, la demanda respondió con austeridad, enfocándose en artículos de menor valor unitario y postergando las decisiones de compra hasta el último día.
El gasto promedio por operación se ubicó en $45.892, lo que representó un leve incremento real del 0,8% tras absorber el impacto inflacionario frente a los $33.736 del período anterior. Para dinamizar el consumo, el 81,2% de los comercios implementó acciones promocionales: el 55,3% ofreció financiación con tarjeta y el 46,2% aplicó descuentos por pago en efectivo. Sin embargo, este despliegue implicó una compresión en los márgenes de rentabilidad a cambio de liquidez.
En cuanto a las expectativas, el 43,6% de las pymes vendió en línea con sus proyecciones conservadoras, mientras que un 41,7% estuvo por debajo de lo estimado. Solo un 14,7% superó sus previsiones. Para el 36% de los encuestados la fecha solo sumó movimiento habitual sin modificar el panorama general, y para el 19,3% el impacto fue nulo.
Desempeño por sectores
Todos los rubros relevados por CAME mostraron caídas interanuales en sus volúmenes de venta frente a 2025:
| Rubro | Variación Interanual | Ticket Promedio | Dinámica Comercial |
| Juguetería | -4,8% | $45.038 | La mayor caída. Fuerte competencia con plataformas online, bazares y ferias; disparidad en el acceso a cuotas bancarias. |
| Indumentaria y accesorios | -4,1% | $42.344 | Pérdida de prioridad del rubro para la fecha. Descuentos agresivos para sostener volumen a costa de margen. |
| Calzado y marroquinería | -3,1% | $50.680 | Alta afluencia de consultas con baja conversión por menor poder de compra; dependencia de promociones de último momento. |
| Librería | -1,8% | $38.279 | Ventas concentradas el sábado. Desplazamiento hacia títulos económicos de menor formato. |
| Audio, video, celulares y accesorios | -1,0% | $51.136 | Demanda volcada a accesorios (parlantes, gadgets) y menor tracción en artículos de mayor gama como teléfonos. |
La jornada funcionó como un alivio financiero transitorio para rotar inventario en lugar de un motor de reactivación estructural. El comportamiento del consumidor reflejó restricciones presupuestarias evidentes, inclinándose por canales alternativos de comercialización y compras guiadas por la oportunidad inmediata.
