En una entrevista realizada en los estudios de Radio La Red 92.9 MHz, la Lic. Liliana Milán (licenciada en gestión educativa, técnica óptica y doctora en educación) abordó una problemática silenciosa pero creciente: los efectos del teletrabajo y el telestudio en la salud visual y general de la población. Tras la pandemia, el uso intensivo de dispositivos digitales se disparó exponencialmente, transformando la fatiga visual tradicional en un cuadro más complejo conocido como Síndrome Visual Informático.
La pérdida del parpadeo y sus consecuencias físicas
“Pasamos mucho tiempo en una posición de fijación de mirada y nos olvidamos de realizar ciertas actividades propias del organismo, como parpadear”, explicó Milán. Al concentrarse frente a las pantallas —e incluso frente a libros en papel—, se reduce el parpadeo completo. Esto impide que la lágrima lubrique la córnea, provocando síntomas como sequedad ocular, ardor, picazón y sensación de arenilla.
Además de la falta de lágrima, la especialista advirtió que el Síndrome Visual Informático no se limita a los ojos: también se asocia con molestias musculares en muñecas y problemas cervicales derivados de malas posturas y de la iluminación deficiente. “Dios nos creó para mirar de lejos y realizar movimientos cercanos, pero nosotros lo que estamos haciendo es invertido”, puntualizó.
Un freno al rendimiento universitario
Desde la UNCAUS, un proyecto de investigación evalúa la relación directa entre el telestudio y el rendimiento académico de los jóvenes. Los datos preliminares revelan una realidad preocupante: esta incidencia tiene un peso del 80% en el rendimiento de los estudiantes, sumado a factores emocionales y económicos.
Como consecuencia directa de esta fatiga y del contexto socioeconómico, muchos estudiantes universitarios han comenzado a “seleccionar” sus materias, cursando solo una o dos asignaturas en lugar de las cuatro que corresponden por currícula. Esto se debe a que muchos de ellos ya no residen en las ciudades universitarias, optando por retornar a sus localidades de origen y cursar de manera virtual. “Esto provoca que se alargue la cantidad de años que van a estar en la universidad”, señaló la investigadora.
La “pandemia” de la miopía
La crisis visual no discrimina edades. Milán compartió datos de un reciente artículo científico realizado en la provincia de Córdoba que revela que el 92% de los adolescentes evaluados se encuentra afectado visualmente, requiriendo el uso de anteojos o lentes de contacto.
La proyección global es todavía más alarmante. “Se estima que si no realizamos campañas de concientización, para el año 2040 más del 60% de la población podría ser miope”. La clave para frenar esta “pandemia de miopía” radica en modificar hábitos cotidianos, incentivando la realización de actividades al aire libre y maximizando la exposición a la luz natural en lugar de la artificial.
Detección temprana en las aulas
La especialista remarcó la importancia de exigir certificados oftalmológicos en el ingreso escolar, especialmente en el nivel primario. En muchas ocasiones, la falta de atención o la inquietud de los niños en clase no responde a problemas de conducta, sino a que “directamente no ven”.
Asimismo, advirtió que una evaluación de agudeza visual normal no siempre descarta patologías: hay niños que ven correctamente de lejos pero sufren problemas acomodativos, careciendo de la capacidad para alinear o fusionar los ojos a distancias cortas. En estos casos, más allá del uso de anteojos, se requiere una evaluación oftalmológica y la realización de ejercicios de terapia visual.
Nuevas capacitaciones internacionales en UNCAUS
Para hacer frente a estas demandas y formar profesionales idóneos, la Universidad Nacional del Chaco Austral abrirá en septiembre la inscripción a dos nuevas diplomaturas internacionales con modalidad virtual.
Estas formaciones son la Diplomatura de Prótesis Oculares y la Diplomatura en Terapia Visual. Están destinadas a técnicos ópticos, contactólogos, terapistas y habilitadores visuales. Los interesados pueden solicitar más información a través del portal de la universidad o mediante la organización IPEC.
