Las principales entidades representativas de la salud privada en la provincia del Chaco emitieron un comunicado conjunto en el que advierten sobre una “crisis terminal” producto del atraso generalizado en el pago de las prestaciones médicas.
La pronunciación unificada fue firmada por el Colegio de Bioquímicos, el Colegio Médico Gremial, la Federación Médica y la Asociación de Clínicas y Sanatorios del Chaco.
En entrevista radial con la emisora La Red, el doctor Armando Frangioli, titular de la Asociación de Clínicas y Sanatorios, remarcó que la problemática abarca a todas las prestaciones médicas, kinesiológicas y odontológicas que se realizan por fuera del sistema hospitalario público.
Frangioli explicó que el cobro de adicionales o “plus” a los pacientes funcionó durante un tiempo como un parche temporal, pero sostuvo que hoy esa alternativa resulta totalmente insuficiente ante los elevados costos de funcionamiento de los establecimientos.
Respecto a las causas del conflicto, el profesional señaló que el desfasaje afecta tanto a las obras sociales estatales como a las privadas. Según detalló, las obras sociales argumentan que las transferencias que reciben desde el Estado nacional o provincial son insuficientes, lo que deriva en atrasos en los pagos y la fijación de aranceles muy por debajo de los costos reales de atención.
La analogía del viaje desfinanciado
Para graficar el estrangulamiento financiero, Frangioli comparó la situación con un viaje en automóvil hacia Buenos Aires para el cual solo se otorgan recursos para comprar 20 litros de combustible cuando se requieren entre 60 y 80.
Explicó que pedir dinero extra a los pasajeros (el cobro del “plus” al paciente) permite avanzar un tramo más, pero termina siendo insostenible y el vehículo se detiene por completo.
Asimismo, advirtió sobre las consecuencias asistenciales, destacando que el sector privado absorbe entre el 50% y el 60% de las atenciones médicas de la provincia. Un eventual colapso de las clínicas privadas provocaría la saturación del sistema hospitalario público, el cual no cuenta con la infraestructura para responder a semejante volumen de demanda.
Endeudamiento para alimentos y medicamentos
La situación económica de las instituciones médicas ha llegado a un punto límite. Frangioli reveló que diversos sanatorios se están endeudando y solicitando garantías para pedir créditos bancarios no para realizar inversiones, sino para abonar salarios, comprar medicamentos y garantizar la comida de los pacientes internados.
A su vez, confirmó que algunos establecimientos ya se encuentran negociando con su personal el pago de los sueldos en dos o tres cuotas mensuales y la reducción de las jornadas laborales. “Hay sanatorios que ya no están en condiciones de seguir funcionando”, aseveró.
Desigualdad en las tarifas y derivaciones
En relación con el margen de maniobra de las distintas áreas, Frangioli indicó que especialidades como la clínica médica, la geriatría y la oncología no pueden cubrir sus costos mediante cobros adicionales y requieren de forma urgente una respuesta de las obras sociales y el Estado.
Por otro lado, cuestionó las marcadas asimetrías en los valores que se abonan en la región. Mencionó que cuando se debe derivar a un paciente a la Capital Federal por orden judicial, llegan a pagar entre $400.000 y $500.000 por una prestación que en la provincia del Chaco se liquida a $60.000. Según el dirigente, esta diferencia frena el desarrollo de los prestadores locales que invierten, pagan impuestos y generan empleo en la provincia.
Finalmente, aclaró que las entidades no contemplan realizar cortes ni suspensiones de servicios de manera premeditada, sino que continuarán atendiendo hasta donde la capacidad económica de cada sanatorio lo permita. No obstante, insistió en que, si no se implementa un aporte financiero extraordinario, el colapso del sistema privado será inevitable
