Una preocupación recurrente entre los padres es la creencia de que prescribir anteojos a un niño a corta edad provocará que el ojo “se acostumbre” a la lente o se vuelva “vago”, haciendo que necesite cada vez más aumento.
Durante su participación en el espacio “La visión más allá de los ojos”, la Lic. Athina Pantaleff desmintió enfáticamente esta idea:
“El ojo no se acostumbra”
La profesional remarcó que ante un vicio de refracción o ametropía (como la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo o sus combinaciones), el niño debe utilizar la graduación correspondiente. Evitar o retrasar el uso de lentes no reduce la necesidad óptica, sino que somete al sistema visual a un esfuerzo innecesario.
Compensar no es corregir: la función real de las lentes
La especialista aclaró que estas condiciones refractivas no son patologías y diferenció dos conceptos clave en el ámbito de la salud visual:
- Compensación: Es lo que realizan los anteojos o lentes de contacto. Ayudan a que los rayos de luz enfoquen correctamente en la retina para que el cerebro reciba una imagen nítida, clara y precisa.
- Corrección: Se refiere a procedimientos estructurales definitivos, como la cirugía refractiva.
Para ilustrarlo, Pantaleff explicó que en la miopía el ojo es más grande de lo normal, provocando que la imagen se enfoque antes de llegar a la retina. La lente actúa como una ayuda funcional —comparable a la ortodoncia en la odontología— para permitir el funcionamiento óptimo del sistema visual.
Consecuencias de la falta de compensación en la infancia
Cuando un niño no utiliza la corrección que requiere, el ojo intenta enfocar mediante mecanismos de compensación (como entrecerrar los párpados). Esto genera diversos efectos perjudiciales:
- Fatiga visual severa por el esfuerzo continuo de enfoque.
- Riesgo de estrabismo (desviación ocular), particularmente frecuente en niños hipermétropes no compensados.
- Impacto directo en el aprendizaje y el deporte, manifestándose en situaciones cotidianas como tener que levantarse del banco para poder copiar el pizarrón.
Detección temprana y exploración del mundo
Un aspecto crítico señalado durante la entrevista es que la visión se desarrolla activamente durante los primeros años de vida. Si se limita la nitidez visual en esta etapa, se condiciona el desarrollo normal y la capacidad del niño para explorar su entorno.
Además, la especialista advirtió que los niños raramente expresan que ven mal, ya que al haber nacido con esa condición, asumen que su visión borrosa es la norma.
Por último, hizo un llamado a desterrar los mitos y estigmas sociales sobre el uso de lentes. Pantaleff enfatizó la importancia de educar tanto a los adultos como a los compañeros de aula para normalizar el uso de anteojos como una herramienta de apoyo tan natural como cualquier otra necesidad individual.
