La Dra. Carola Torres y la Dra. María Beatriz Núñez compartieron las líneas de trabajo y la historia del “Grupo de Investigación en Productos Naturales y Desarrollo Galénico (GI.PRO.NA.D)”.
Este equipo de trabajo, iniciado hacia el año 2010 durante el desarrollo de las tesis doctorales de sus fundadoras, se dedica al estudio científico de especies vegetales de la región y a la formulación de productos de uso farmacéutico y cosmético.
Formación multidisciplinaria y doble dependencia institucional
El GI.PRO.NA.D cuenta actualmente con un plantel de menos de diez profesionales con diversa formación científica.
La Dra. María Beatriz Núñez, directora del grupo y docente e investigadora de la Universidad Nacional del Chaco Austral (UNCAus), es especialista en tecnología farmacéutica y desarrollo de formulaciones galénicas como cremas y geles.
Por su parte, la Dra. Carola Torres, doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad Nacional de Tucumán e investigadora del CONICET, centra su tarea en la microbiología y la búsqueda de tratamientos farmacológicos contra enfermedades infecciosas.
El grupo funciona en el Instituto de Investigaciones en Procesos Tecnológicos Avanzados (INIPTA), un centro de investigación de doble dependencia entre la UNCAus y el CONICET con sede en la universidad.
Además de farmacéuticas y biólogas, la estructura integra a becarios doctorales y licenciados en biotecnología, y mantiene colaboraciones técnicas con ingenieros agrónomos, ingenieros en alimentos y nutricionistas.
De la selva misionera a los jardines locales: el rescate de la flora regional
Las investigaciones del GI.PRO.NA.D abarcan tanto plantas autóctonas o silvestres como especies cultivadas en la región del NEA. Durante los comienzos del grupo, las recolecciones de especies nativas poco conocidas —como enredaderas de la familia de los lapachos— requerían expediciones al monte y a la selva misionera en el Parque Nacional Iguazú.
En cuanto a las plantas aromáticas cultivadas, las investigadoras trabajan con especies de uso cotidiano y medicinal como el burrito, el poleo, la hierbabuena, la salvia y las verbenas. Asimismo, el equipo ha incorporado recientemente el estudio de subproductos vegetales (tales como cáscaras y semillas), buscando transformar lo que habitualmente constituye un desecho para el pequeño productor en un insumo de valor agregado para la industria farmacéutica y cosmética.
Alianzas con productores agroecológicos y manejo en campo
Uno de los pilares del trabajo territorial del GI.PRO.NA.D es el vínculo con pequeños productores de huertas agroecológicas, como los ubicados en la localidad de Corzuela. En estas huertas, las plantas aromáticas son utilizadas naturalmente para evitar el ingreso de plagas a los cultivos mediante la emisión de aceites esenciales.
Para garantizar un suministro continuo y bajo condiciones controladas, el grupo comenzó a trabajar en conjunto con la carrera de Ingeniería Agronómica de la UNCAus, cultivando especies como burrito, poleo y hierbabuena en el propio campo experimental de la universidad.
Desafíos científicos: variables ambientales y métodos de extracción
Durante la entrevista, las investigadoras remarcaron que el perfil químico de una planta depende de múltiples variables ambientales, tales como el tipo de suelo, la radiación solar, la cantidad de lluvia y la época de floración. Por este motivo, el equipo registra minuciosamente la geolocalización de cada cosecha para asegurar la reproducibilidad de los estudios.
Respecto a los métodos de obtención de los extractos activos, las profesionales explicaron que se aplican técnicas de extracción ecológicas similares a la preparación de una infusión o té, utilizando solventes adecuados para aislar los compuestos de interés sin arrastrar sustancias no deseadas.
Asimismo, aclararon que la presencia de metabolitos de defensa propia de la planta se distingue formalmente de la contaminación ambiental o el uso de agrotóxicos, los cuales constituyen objetos de análisis en líneas de investigación independientes.
